Cuenta la leyenda que ella logró encontrar lo que buscaba... y se aferró tanto, que el universo no tuvo más opción que dejarla con su historia.
Inspirar a otros no es cuestión de leer unos cuantos libros y copiar patrones, inspirar viene de vibrar en coherencia, de hacer lo que dices y que tanto cuando dices como cuando hagas, quien mire tus pasos vea luz. Inspirar no es solo talento, es responsabilidad. Crecer para ayudar a otros en su crecimiento lleva ser aprendiz toda la vida, porque nunca el conocimiento será suficiente. Inspirar va más allá de leer y de hablar, también es actuar...porque la sabiduría es esa mezcla divina de conocimiento y experiencia.
En ese andar, llega la idea de hablar en público y si ya lo hacía, quería hacerlo mejor... Un tiempo atrás alguien le había enviado un video de un muchacho joven dando una charla. Fue amor a primera vista, ese que no mira el cuerpo, el pelo o los ojos, no, ese que va directo a la energía, a las palabras...y se hizo la magia, ya estaba dicho...algún día estarían juntos en un mismo escenario.
¿Fue sencillo? No. Ella vivía en un país no lejano pero con límites y él no sabía que ella existía. ¿Cómo fue? Como son las cosas, cuando son del alma. Si para ellos no fue fácil, para ti, descubrirlo tampoco lo será, deberás seguir cada capítulo de esta historia que fue tallada como firma en el tronco del árbol de la vida.